Hace un rato una amiga que ooooh no tiene blog (ni web, ni flickr, ni nada, por eso no la enlazo) (amiga que, claro, en vez de un blog tiene un trabajo) me hizo un comentario en contestación a ese otro comentario que yo hice de mí misma en esa famosa página de contactos -de cuyo nombre no hace falta que me acuerde porque todos sabemos sobradamente cuál es- en el que yo, por motivos que merece la pena comentar porque dispersarían la atención sobre este otro tema del que os quiero hablar, que es, sin duda, mucho más importante, escribía Tatiana se ha metido en un lío. O dos a lo que ella, mi amiga con nombre de virgen famosa, comentaba

 

- Qué has hecho ahora, alma de cántaro?

 

que me sonaba a algo así como una bronca de padre con un toque de bronca de madre o viceversa (según qué casos), a bronca de profe de literatura enrollado, o de amigo que te conoce muy bien y te lo suelta con cierta "guasa poética", vamos, como si te estuviera echando la bronca tu colega el Cervantes... Me ha sonado a broncaconmediasonrisa.

 

Uno de esos comentarios que ves en esa famosa página de contactos -en la que ves tantos comentarios que no te llaman la atención- que, de repente, uno hace que tu alma dé un saltito chico. Uno de esos comentarios que merecen que lo taggeemos dentro de la categoría La frase de la semana.