Hoy iba pensando en mi bici que igual al hacer los posts más cortos los leía más gente, por aquello de que nuestra mente está acostumbrándose cada día a discursos más cortos y fragmentarios (a esta conclusión llegué un día re-viendo La bola de cristal, que me pareció un programa largo y lento para que lo aguantaran los niños.. del siglo XXI, porque nosotros estábamos encantaos), cuando de repente, miré al suelo y ya estaba re-atropellando a un gorrión (previamente atropellado) que yacía en el arcén de la carretera de Chipiona y sin darme tiempo ni a pensar en lo que estaba haciendo -ni a rectificar lo que ya había hecho- la rueda continuó su trayectoria lógica haciendo saltar un trozo de pájaro muerto -no sabría identificar qué parte exactamente- que fue a dar -con toda la mala suerte del mundo de las casualidades- a mi boca, abierta un instante antes debido al horror de la escena que estaba presenciando (el reatropello de un ser muerto por atropello).

Y la palabra de hoy es gourmet