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La Coctelera

Categoría: Palabra del día

9 Noviembre 2009

En verdad, tanto en este post como en el siguiente o el anterior (según tomemos como referencia el espacio o el tiempo) os recomiendo que le deis primero al play del vídeo y con la música de fondo lo vais leyendo. Por si no se os había ocurrido. Soy tan inteligente...

Cuando iba al cole no me gustaban los domingos. Tenía la certeza de que justo después de la hora de la comida del domingo, empezaba a ser lunes. La segunda mitad del domingo era un lunes disfrazado de domingo. Brrrr... Veía a mis padres ociosos, durmiendo la siesta, leyendo el periódico o viendo películas y pensaba "quiero ser mayor y tener un trabajo para que así los domingos no tenga que hacer los deberes". Pero era mucho peor cuando me levantaba un lunes frío y lluvioso de invierno para ir al cole y veía a mi perra Pandita durmiendo en su cestita y pensaba "no quiero ser mayor. yo lo que quiero es ser perro". Pero estábamos hablando del domingo...

Ya en el instituto, lo guapo era terminar los deberes justo antes de las 21h, que empezaba "Expediente-X". Esa serie que yo veía, no me enteraba de nada y luego mi hermano me la explicaba (como mi padre, que, también la veía, no se enteraba de nada  y luego mi madre se la explicaba. Cosas de familia...). Aunque a veces no me daba tiempo y después de "Expediente-X" tenía que seguir estudiando ese examen del lunes, o terminando ese trabajo que me mandaron hace más de un mes. Domingo por la noche, el momento exacto de la semana en el que se materializaba la expresión "si es que lo dejas todo para el final". Brrr...

En la universidad, daba un poco igual. Ahí los domingos se multiplicaban a lo largo de la semana. Y los viernes. Y los sábados. Menos los jueves, que eran siempre jueves... Qué buenos jueves, debajo de un árbol en San Pedro, con un litro y diciendo tonterías... Aquellos jueves que hacían que el viernes se convirtiese automáticamente en domingo (por tanto, los viernes nunca se iba a clase, yupiiii!). Y justo aquí se materializaba otro tópico de mi juventud: "si es que es muy inteligente, pero muy vaga". Claro. Es que para elegir ser vaga y sacar matrículas hay que ser muy inteligente... O estudiar una carrera fácil. O ser lo suficientemente inteligente como para elegir una carrera fácil. Pero estábamos hablando del domingo...

Ahora es un poco más complicado. A día de hoy, el único día de la semana en que trabajo es el domingo. Doble. Y justo consigo tener un domingo libre, después de meses sin un fin de semana libre, lo único que consigo es escribir un post hablando de lo coñazo que son, han sido y -si nadie lo evita- serán los putos domingos.

Al final va a ser verdad que soy (y aprovecho para presentaros la palabra del día) como dice un amigo, un poco gataflora (que si se la meten chilla, si se la sacan llora, como podéis ver en este enlace). O sólo se que le tengo manía a los domingos. O igual es que, simplemente, sería más feliz si en vez de hija o hermana hubiera sido el perro de esta familia.

Menos mal que a alguien le dio por escribir esta canción. Seguro que la escribió un domingo como éste.Feliz domingo -aunque ya sea lunes... Brrr...

5 Mayo 2009

(De noviembre a abril van cinco meses, no? Ah, pero es que ya estamos en mayo. Uy, entonces son seis...) 

Hola de nuevo. Sí, seis meses, qué pasa. Y retomo con una nueva norma: voy a dejar de dar explicaciones de mis no-actualizaciones del blog. Así que, como dicen los ingleses -algunos, no todos- , to the point!

Hoy un amigo me preguntó algo así como "oye, y tú qué? ya has dejado de dar vueltas?". Nuestra conversación fue algo así: 

TATIANA GARLANDSí, bueno, después de mi medio año viajero me quedé seis meses en Rota y me mudé a Sevilla y  me saqué el CAP, que es una cosa super útil que me está sirviendo un montón...

(RISAS de otros actores que también se han sacado el CAP y les está sirviendo un montón)

AMIGO DESORIENTADO: Entonces, sigues en Sevilla.

TG: Bueno, no exactamente. Después de seis meses me cansé, no nos salía nada en Sevilla -salvo un bolo en Mairena- y nos fuimos a hacer cositas por Madrid. 

AD: Ah, entonces estás en Madrid!

TG: Bueno, eso fue sólo un finde porque antes de lo de Madrid hice una prueba en Barcelona y me pillaron para un montajito

AD: Pero no vives en Barcelona...

TG: Sí, claro!

AD:  Ah, perfecto! Quedamos entonces para un café! Qué tal mañana?

TG:  Mañana me voy a Madrid.  A un casting.

AD:  ...

TG: No, si ya...  

 

Y hasta aquí el breve resumen de mis últimos seis meses. Sí, ya he dejado de "dar vueltas" (al menos, internacionalmente hablando). Pero sigo siendo una especie de actriz mochilera, una yonki de los aeropuertosque desafía hasta al mismísimo overbooking (como podéis leer aquí), un culo inquieto de mal asiento que, por suerte o por desgracia, sigue teniendo una prima en Iberia. 

Ya he dejado de dar vueltas. Ahora lo que hago es jugar a la oca. Ahora he caído en Barcelona.

Y tiro porque me toca.

 

Y esto es lo que veo cuando me asomo por la ventana. Para no perder la tradición, la palabra del día es vista.

Benvinguts!

10 Noviembre 2008

Vampiros

10 nov 08 Autor: Tatiana En: Palabra del día

Acabo de llegar a ese sitio maravillosamente público donde me dejan conectarme -con cuentagotas- a internet
(ya que TELE2 y TELEFóNICA piensan que hasta el 20N no soy merecedora
de susodicho servicio y pertenezco a esa parte desinternetizada del
mundo que mendiga por un cachito de red) (así que el 20N ya tenemos dos
cosas que celebrar) para contaros que hoy he dado mi primera clase de
teatro a niños. Bueno, la primera y la segunda. Dos. De cuatro a cinco
(monstruitos de 5 a 8 años) y de cinco a seis (preadolescentes mitad
lacios mitad espabilaos de 9 a 14). En pocas palabras: la primera,
interminable; la segunda, semapasaovolando.

Estoy muy contenta. Ha sido muy guay. Y me he acordado de mi primera
clase de teatro (como alumna adolescente) (yo era de la mitad lacia) y
he llamado a Alvarito, el que me metió en esta trampa de la que aún no
he conseguido escapar.

Pero no es momento para cursiladas. He vuelto con tanto sueño y tanta hambre que me he planteado la siguiente reflexión (y como estoy tan cansada, la reflexión y la
palabra del día van a ser hoy la misma, ):

No serán estos pequeños monstruos
vampiros disfrazados de niños?

(Al final, mis amigas del segundo grupo me han dado su dirección de hotmail y me han pedido que las agregue al messenger. Qué cute, no?)

7 Noviembre 2008

Mp3

7 nov 08 Autor: Tatiana En: Palabra del día

No voy a hablar de música.
No voy a hablar de drogas de diseño.

Sólo tengo una estúpida reflexión para este soleado viernes:

A veces he perdido cosas. He perdido móviles, llaves, carteras. No muchas, pero algunas. Y por eso siempre voy con la paranoia y me toco los bolsillos 40 veces con cara de susto las 40 veces para al final descubrir que todo sigue ahí. Supongo que podríamos llamar a esto el síndrome del perdedor.

Pues la reflexión no sólo del día sino de la semana es que si aparte del móvil, las llaves y la cartera llevas puesto el mp3 no hay por qué preocuparse: si pierdes el mp3 te darás cuenta porque deja de sonar.

O sea, que si sigues oyendo música es buena señal. Y te ahorras mirar 40 veces (más) a ver si llevas el mp3 o se te ha caído.

(A algunos os puede parecer una tontería esta reflexión pero yo llevo una semana deseando colgarlo en el blog).

Ah, y la palabra de hoy es bicicleta (yupiiii!)

4 Noviembre 2008

Imbécil

4 nov 08 Autor: Tatiana En: Palabra del día

Ayer iba bajando Calatrava con mi bici nueva (que, ahora que lo pienso, ni es nueva ni es mía) (pero la tengo en usufructo) (así que, a partir de ahora, la llamaremos mi usubici) (que es lo que tengo hasta que llegue mi sevici) cuando me di cuenta de que tenía una larga cola de coches detrás. Dicha cola estaba encabezada por un señor-con-cochazo-y-traje-y-corbata que, al parecer, estaba un poco nervioso por tener que ir 5km/h más lento de lo que a él le gustaría. Y empezó a pitarme.

{Yo, cuando me estaba estudiando el libraco ese que hay que estudiarse para poder conducir legalmente en nuestro país, aprendí una cosa que me sorprendió sobremanera: el claxon sólo debe usarse "fuera de poblado (poblado, que a mí me suena a chozas de adobe y negros con taparrabos, pero es lo que tiene mi subconsciente enfermo) y para evitar un accidente". En ningún caso para advertir de que te encantaría provocar uno, como ocurrió en este triste caso que hoy os relato}

Es en ese momento (en el que empiezan a sonar claxons prohibidos) cuando una se siente, por un momento, poderosa. Y piensa que, a lo mejor, si ese ejecutivo-estresado-porque-tiene-que-llevar-corbata-hasta-las-nueve-de-la-noche no le hubiera pitado, ella se habría apartado a un lado de la calzada para dejar a todos esos raudos y veloces pilotos de F1 bajar Calatrava antes que ella. Pero ya era tarde. Me dio la soberbia y dije "sí, pues ahora no pasas, listo".

Para acompañar esta acción soberbia -y con ello acrecentar el comprensible mosqueo generalizado de toda la calle Calatrava y parte del puente de la Barqueta, a esas alturas de la historia- se me salió la cadena de mi usubici (a ver: no se me salió, pero yo pedaleaba y pedaleaba como si no hubiera cadena, aunque la cadena estaba allí, sin salirse, un suceso que rozaba lo paranormal). Ahí se me fue la soberbia y me llegó el ayquelaestoyliandoparda. Y ya no sólo pitaba él. También pitaba él, otro él, ella, él también, el del autobús, el de detrás y unos cuantos de ellos más.

Y mientras me debatía entre estas dos opciones:

1. - seguir hasta las últimas consecuencias con mi sentimiento nº1 "soberbia" y a tomar por culo los coches y su puta madre
2. - poseerme por completo y/o dejarme arrastrar por ese sentimiento de autoprotección, ese instinto de supervivencia, ese mecanismo de autodefensa que me provocaba el sentimiento nº2 "ayquelaestoyliandoparda"

y los coches seguían con su aria de rock sinfónico urbano

y yo seguía pedaleando y pedaleando sin avanzar

me despisté por un momento, dejando un hueco a mi derecha que el gilipollas-que-iba-detrás-mía consideró que era lo suficientemente grande como para adelantarme (sí, por la derecha, creo que también está prohibido).

Pero -y esto es lo que no entiendo- en lugar de adelantarme, el Energúmeno Encorbatado Que Tanta Prisa Tenía se tomó unos minutos para frenar a mi lado, bajar la ventanilla y decirme cual negro malote de The Wire doblado al español

Imbécil. Imbécil. Eres una imbécil. Quítate del puto medio, joder, quítate del puto medio de la calle, joder, pero qué imbécil eres, joder.

(o similar)

Como siempre, a posteriori se me ocurren mil cosas que podría haber hecho. Podría haberle escupido en su sucia cara de blanco. Podría haberle pateado el careto mientras tiraba de su corbata. Podría haberme tirado al suelo en ese mismo momento, pillarle la matrícula, llenarme la cara de piedrecitas y alquitrán, pasarme por la policía (llorando enmorecía, claro) y denunciar a ese hijo de puta que me atropelló y se dio a la fuga provocándome un esguince varias contusiones y un trauma que no sé si superaré incluso con ayuda psicológica. Ni con un pedazo de indemnización...

Como siempre, a posteriori, se me ocurren formas de ganar dinero. Como cuando no pedí la baja, esa baja, que podría estar cobrando aún hoy. O como cuando se me ocurrió hacer de las caídas de la moto de mi padre un empleo, pero ya no me monta.

Cosas como la de ayer me hacen ver que soy una afortunada. Sí, estoy en el paro (sin cobrarlo, que aún no me llega) pero me doy cuenta de que tengo mil oportunidades al día de ganar dinero. Pero hasta para eso soy lenta. Va a ser verdad eso al final de que soy una imbécil.

(Sube el sonido de los coches que, aunque esté prohibido en poblado, tocan una y otra vez el claxon. Aunque en realidad ese sonido ha estado ahí todo el tiempo, desde que empezó este post. Suenan más y más mientras cae el telón)

19 Octubre 2008

Hoy me he dedicado a deambular, a comenzar cosas para dejarlas a medias, a pendonear (léase andar sin necesidad ni provecho de un sitio a otro). He estado por aquí, por allí, haciendo esto, lo otro... y en una de estas acciones-chorras-y-sin-sentido (lo de hablar por el messenger creo que no merece ni la categoría de acción) me he encontrado a una prima lejanísima (a partir de ahora: mi prima la descubridora de palabras que, además, es fotógrafa) en el messenger (que ya lo decía aquel: el messenger es mierda). Prima que, después de haberme enseñado ayer el significado de una palabra que ha cambiado el rumbo de mi vida y el sentido de mi existencia (la palabra es bukake, así, sin hipervínculo, que cada uno investigue hasta donde quiera), va la tía hoy y me descubre otra.

- Sanxe, hija, tú no está enganchá al feisbu ni na, tú lo que está es procrastineando

Efectivamente. Entonces vi la luz.

Hoy me levanté decidida a preparar la mudanza. Pero antes fui a llevar a mi hermanastra a la estación. Y ya que estaba con el coche aproveché para dar la típica vuertesita por el pueblo, una cosa que nos pasa mucho a los susios de arroyo hondo. Así que cuando llegué a casa me dije: "y por qué no aprovecho para limpiar el coche?". Y limpié el coche, pero por dentro sólo, porque ya luego me puse a hacer otra cosa y me entró hambre o algo así y dejé lo de fuera del coche para más tarde (total, si va a llover -dijo mi madre alimentando mi perecita incipiente). Después de una serie de visitas a esa famosa página que a tantos millones de jóvenes nos mantiene entretenidos descubriendo qué película o qué personaje histórico o qué animal o incluso qué pitufo somos descubrí para sorpresa de unos pocos que mi amigo al que llamaremos Jersey Negro (para no comprometer) no es un bot (palabra que, como imagináis, me enseñó mi prima la descubridora de palabras que, además, es fotógrafa) y, claro, perdí un rato en demostrarlo a esa panda de descreídos con la que, de vez en cuando, trabajo. Pero lo de Jersey es otra historia -y, además, poco interesante.

Ya luego cogí el toro por los cuernos y puse un lavado corto -a la par que absurdo, ya que yo pensé que mi madre había puesto el detergente, mi madre pensó que lo había hecho yo y al final la una por la otra y las mantas sin lavar (o sea, lavadas pero sin detergente). Así que, frustrada, me senté delante del ordenador decidida a hacer un post sobre la poética de las mudanzas. La danza de la mudanza se iba a llamar, fijáos si estaba yo poética hoy.

Pero tampoco era.

Así que en estos momentos (1:53am) me dispongo a acostarme -eso si no encuentro algo mejor que hacer en el camino que hay del salón a mi cama- sabiendo no una sino varias cosas más:

1.- Que soy víctima de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad ya que el acto que se procrastina puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante.

2.- Que este término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir y que la procrastinación también puede ser un síntoma de algún desorden psicológico, como depresión o TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

3.- Que no se ha demostrado cabalmente que la costumbre de procrastinar puede llevar a una dependencia de diversos elementos externos, tales como Internet (por no nombrar esa página que todos conocemos), leer libros, salir de compras o comer en lugar de realizar la tarea que se supone hay que hacer.

4.- Que el perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para procrastinar (o sea, que puedo tener miedo o bien a que mi mudanza fracase o bien a que sea un éxito total, algo así como un megahit que arrase en las listas de las mudanzas estadounidenses y europeas)

5.- Y que también está relacionado con el llamado "síndrome del estudiante". Yo sólo arreglaba el armario cuando tenía los finales. Que cada uno se lo aplique como quiera.

Hoy la palabra del día iba a ser mudanza, aunque también podría haber sido resaca (pero esa ya lo fue) o menstruación... Pero al final ha salido ésta que es tan difícil de pronunciar: procrastinación. Iba a poner una foto, pero ya la pongo mejor mañana...

29 Septiembre 2008

Resaca

29 sep 08 Autor: Tatiana En: Palabra del día

Esta mañana me he levantado a las diez y he dado como unas ochenta vueltas a mi casa mientras una frase daba, a su vez, unas ochenta vueltas en mi cabeza: "qué hago, dios mío, qué hago?". La palabra de hoy, amigos, es dura. Y tiene una calle en San José.

Y es que hay algo que no entiendo: por qué cuando estás durante más de 12 horas bebiendo sin parar no te da por pensar -ni siquiera un solo segundo de esas 12 horas- "oh dios mío, qué mala voy a estar mañana, será mejor que pare"? Nada. Ni se te asoma la idea a la ventana de la conciencia...

Y es que todo sería diferente si tuviéramos un sistema de autoprotección más potente, algo así como un mecanismo de resaca inmediata. Te tomas una cerveza y automáticamente ¡ZASCA! -- resaca. Te tomas dos y la resaca aumenta en progresión geométrica. La tercera ya te la piensas. Y así... así nunca llegaríamos al decimoquinto cubata.

Seremos mucho más sanos, más felices, más ricos e incluso mejores personas el día en que poseamos el mecanismo de defensa "resaca express". Pero hasta entonces, seguiremos tropezando -todas las veces que haga falta- con la misma piedra.

Una vez más, repito: no volveré a beber, lo juro...

27 Septiembre 2008

Palabra

27 sep 08 Autor: Tatiana En: Palabra del día

Hoy no tengo tiempo de escribir. Bueno, de hecho, estoy escribiendo, pero no para vosotros. Estoy escribiendo el discurso de no-bautizo de Manuelita. Así que hoy, no tengo palabras.

Por eso mismo, la palabra de hoy es palabra

Sobre Cómo ser "Tatiana Garland"

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Me llaman Tati, en internet soy tasangar o tatianaderrota, mis padres me llaman Tania, mi hermano Ta-sista, en la nave soy La Sanxe, en escena Tenedor, en el mundo del hip-hop mi aka es La derrotá de Rota y hay, incluso, quien me tiene en el móvil como Tati-weeken, Chorla-chorla o Perrachistosa. Ah, y cuando voy al Starbucks siempre digo que me llamo Eva (también es mi nombre falso de ligar), así que, a veces, también soy Eva Starbucks. Este blog podría llamarse así o de cualquier otra manera. Pero este título, al igual que este blog (e incluso que esta persona que escribe) es fruto de la casualidad. Hablaremos aquí de volteretas, rulos, saltos, cabriolas vitales y giros de guión. Y de otras ironías que afectan a esta nuestra postmoderna existencia.

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